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SANTIAGO


Aquel granero que adorna el límite del cerco
sirve de antifaz a la propiedad de este cuento
su dueño, un abuelo; sus nietos, cientos;
sus hijos, no recuerdo, lo lamento.
Dentro del granero, en un rincón, pequeño
vive, Santiago, quien escribe este momento,
el más querido de la casa, el mejor de los perros…

CIRCULOS ESPIRALES


La magia mayor del ser humano es el amor, es nuestra esencia divina frente a lo mortal. El amor es un espíritu que envuelve a los seres en un espiral infinito que comprende infinito número de círculos. Cada círculo es un ser, es uno; la espiral del espíritu del amor es la conciencia de todos los círculos, cuando se juntan dos personas ya se están en círculo, falta formar la espiral, la conciencia de todos los seres. Mi amor contigo ha sido ver que puedo ser un solo círculo contigo y que me he sentido uno al estar así. Y estando contigo me he sentido parte de la espiral del Espíritu.

TRIO III


zoom, abriendo los ojos y sintiéndome

Fluye el silencio, te acompaño;
fluye tu fuego; te acompaño;
fluye tu miedo, fluye tu fuego
te acompaño, no siento, cuánto te pierdo.

Fluye la vieja sonrisa, el instinto;
tan santo el amigo, tan santo el alivio;
fluye vergüenza, profunda paciencia;
tan alto el hastío, tan miedo el delirio.

Fluye saliva en el sexo sonámbulo,
sueño virtual, en estado falaz
oculto en tu mudo cansancio,
en tu momento, en tu orgasmo fugaz.

Fluye tu miedo, ¿conoces mi sexo?
Fluye tu instinto, ¿conoces mi sueño?
Fluye tu saliva, ¿conoces mi beso?
Fluye tu amor, ¿ conoces eso?

TRIO II

yo, sintiéndome


Azul se eleva el aroma
que persigue sustancia elevada,
no se extingue, no se asoma;
sólo máscara, sigue la nada.

Contempla y medita, se sienta y exhala,
su iris se atrofia en visión de temores,
rodilla de rezo, plugue, ruido de bala
es su ruego, de soledad, sus amores.

No existes, real, no te pierdas,
define tu azul, enciende tus hilos,
silbo de marioneta, flor de tinieblas,
sonrisa de niña, hija del ruido.

Pienso en tu ser, tu idea de voz,
tu pereza de ver, mi juego de amor;
suprime su hoz el dardo feroz,
que acompaña mi lira y mi canción.

No soy yo, no soy vos, no soy;
más te siento sin ser, y tu miedo
se envuelve tragándote en hoy;
ya no más, tu origen, aquí no te tengo
hoy no soy
ya no más…

TRIO I

yo, después de abrir los ojos





Te mentalizo en exceso
curva excéntrica
parábola de serpiente,
me imagino tus orgasmos
y tu germen que me miente
y tu lágrima me piensa,
susurra su mentira,
en ella tú te esquivas,
te pierdes en tu ira
¿cuánto te mientes?
Espero que te encuentres

Hoy no sobrevives, te mueres;
en el laúd, apenas vibras;
en mi silencio, apenas caes,
ya no vives, ya no mueres;
tiembla tu nombre, suena su aire;
tiembla tu voz, mentira suave:
Dulce sanguijuela del infierno,
mentira de sueño, alma sin tiempo,
sueño blasfemo de un mudo averno
es tu sino, tu falso, tu dueño…

FACUNDO


Ehécatel despierta, susurra su lengua y suspira generando remolinos amores,
aparecen los demonios de siempre, nunca faltan en la función declarando sus intenciones,
un dios ha hablado; mentira, dicen los falsos, así no es; ¿has escuchado?
Las palabras hablan de amor, se puede sentir la tierna caricia de magia en la voz,
sus versos huelen a flor ¿en dónde está el error?
Hay una escalera espiral que distribuye los sentidos hacia lo profundo,
tanto hacia arriba o abajo, el destino se define en la soledad de su paz.
La luna ha empezado a menguar.
La oveja en la oscuridad fragua su plan:
ésta es la paranoia, nadie puede hablar de felicidad,
el dios no se puede revelar,
su conocimiento puede detonar la libertad,
y aun necesita egos para dominar.
Oveja-lobo quiere comer de su placer,
¿la ves? ¿lo puedes oler?
alguna vez caminó la divinidad de algún buen designio,
supo conocer al viento volando con su miedo,
y así se perdió en el silencio de su ego.
¡Que crimen más pendejo!
A Ehécatel con envidia manifiesta su placer,
y se pierde, cobarde, tras su mensaje sin saber
que el dios-viento besa la luna desde dentro,
mira sin ver, desde su ser, honesto,
disfrutando la plenitud de su completez;
disfrutando cómo no lo pueden ver;
disfrutando verlos, con su miedo, perder.
Ehécatel calla su pensamiento y fluye.
En nahui ollin, camina,
en su nueva feliz vida.