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PEYOL

 
Peyol se cansó de ser un gato. Su vida como tal era aburrida; así que cierto día se levantó y decidió ser un perro.

¡Guau!, ¡guau! Empezó a practicar su nuevo lenguaje y de paso aprendió a orinar alzando la pata. Al verlo Jaimito, su dueño, se rió a carcajadas:

- Vaya que eres un payaso Peyol, queriendo ser un perro; ¿no ves que eres un gato? Pues si quieres ser un perro, pues, ¡te vas para afuera perro! Ja, ja, ja.

En la puerta de la casa, Peyol, emocionado, pensaba que podía ir más lejos; entonces, pasó por el jardín un gato callejero viejo. Nuestro pseudoperro le ladró y aquel, al igual que Jaimito, rompió en risas. Peyol enojado, le dijo:

- ¿Por qué te ríes? Deberías asustarte y salir corriendo.
- Me parece tan gracioso, que no le veo nada miedoso- le respondió el viejo mientras continuaba retorciéndose de la risa.
- ¿No ves que soy un perro? Te estoy ladrando, te puedo morder en este mismo momento- Se insinúa Peyol, con mucho coraje.
- Mira hijo, yo sé qué eres, yo pienso que eres un gato, porque tienes cola de gato y patas de gato; no puedes ladrar, tu guau suena a miau. ¿No te das cuenta de que no eres un perro?

Peyol no hizo caso a nadie a quien se haya cruzado en su camino. Al encontrarse con perros, éstos igualmente se reían.

Con el tiempo, todos se acostumbraban al comportamiento de Peyol, pero no lo tomaban como perro, sino como un gato que estaba totalmente loco. Le seguían la corriente y así pudo llevarse con todos los perros; mientras que los gatos intentaban hacerle volver a su realidad de gato.

El loco se perdió de la verdad y encontró su propia realidad como verdad, viviendo dos realidades.

SUEÑO REAL


¡¡¡¡¡?????
En el tratamiento de lo real aparece la diferencia de concepciones ¿Cómo concibo lo que es real? ¡Es todo lo que veo? No hay una respuesta absoluta acerca de lo real.

Todo lo que se puede ver o percibir con los sentidos es parte de este mundo, es tangible, incluso los sueños, pues forman parte de nuestra inconciencia y están en el interior de nosotros. Todo esto es real.

Van arremolinándose como un cáliz amargo las ideas cuando con tanta teoría queremos eternizar los momentos; no se puede explicar la felicidad; si es o no es real mucho menos el amor, mucho menos las emociones.

Resulta difícil aplacar el egoísmo acompañado de miedo; cuánto se gana, cuánto se pierde, amor global, ¿es una buena inversión mi amor?, o ¿estoy perdiendo el tiempo? Time is love, love is money. Se desarma la estructura de la familia feliz, nadie es humilde, el idealismo se muere. Tampoco tiene por qué existir.

Los seres de esta parte de la realidad se me han formado a manera de fantasmas, me hacen sentir solo; mi percepción de lo creado se confunde con mi egoísmo y me enmascaro en palabras de conocimiento, nuevamente abuso de mi poder y otra vez tengo miedo. No me concibo como eterno y mi amor, en mi soledad, tiene quebrantos de duda; es como ser un diablo en un mar de ángeles ¿hasta cuándo podré ser malo? O ¿Qué poder tiene mi maldad sobre tanto bien? Espero no terminar absorbido por los que me amurallan. No quiero ser un fantasma más. Quiero regresar a mi hogar. Sólo quedo yo y mi conocimiento, no es tiempo, entonces quedo en nada. No quiero ser fantasma en esta parte de la realidad.

Hay un infinito real en la esencia de las palabras; entonces, cada palabra mantiene su poder por el simple hecho de haberse creado. Pues, por la necesidad de dar una concepción de lo que existe, es que se le ha dado esa significación. Suena complicado. En resumen, hay que pensar en la manera en la que fluye nuestro verbo, pues la palabra es la magia creadora de todo lo tangible y lo intangible. De lógico y lo absurdo.

Ahora bien, hay un tratamiento de la realidad en cuanto a la significación de los nombres de las palabras; quedaría, por último, definir concepto por concepto y tal vez algunas acepciones de todo lo que forma parte de nuestro lenguaje.

En definitiva, la palabra, dentro de cualquier mensaje corresponde al 20% de lo que en verdad queremos decir; el 80% del mensaje restante se esconde en el lenguaje corporal, los gestos, la mirada, el movimiento de las manos, el tono de voz, la claridad de la gesticulación y la fuerza de la presencia como ser hablante.

Con esta cantidad de palabras quiero intentar descifrarte mi necesidad de que entiendas mi mensaje; sentir y entender nuestros mensajes, lo que en verdad queramos decirnos. Espero que esto no sean tan solo palabras.

THREESOME


¡¡¡¡Y sigues mirando????
El hombre tiene la costumbre de masturbarse durante toda su vida, me parece que es parte del instinto humano; no puedo asegurar eso de las mujeres por obvias razones. Si la mujer se masturba durante toda su vida, eso es problema de ellas. Y así, el hombre maduro, busca la manera de esconderse de su mujer, para, en algún rincón de su casa, masturbarse, pensando en su amante. ¿O no? El acto de la masturbación es la plenitud del momento en el que se posee a la mujer (o la pareja) ideal, a la más inalcanzable e imposible, al sueño, a la musa; pero cabe recalcar que mujer y amante son reales, así que me parece que el hombre maduro no piensa en ninguna de las dos: por eso se masturba.

Alguna vez sintió que estaba pecando, hasta que esta palabra se vulgarizó y pasó a formar parte de lo normal, como todo aquello que se generaliza, tal el caso del sexo o las drogas, o los celulares. Ahora ya no hay remordimientos, su amante es la mujer de la libertad, su mujer es la mujer del amor; prefiere la libertad al amor. Pero se confunde porque dice que ama la libertad. Así que busca otras amantes, otras libertades, otros amores; aquí no se está haciendo un juicio de valor, así que no diré si es bueno o malo. Simplemente que se masturba.

En cuanto a placer en sí, no hay placer sexual mayor que el que se desarrolla a través de la ausencia de fatiga de alguna de las partes, así al hombre maduro le gustaría que sus compañeras lo masturbaran con su vagina, mientras él no se mueve para nada, ese sería su relación sexual ideal. Alguna vez lo probó, pero no volvió a ver nunca más a aquella mujer; algunas veces se masturba pensando en ella. Creo que su vida sexual es más dinámica con sus manos que con sus compañeras. No se considera mujeriego, se considera que está perdido en el tiempo, buscando todos los momentos que están en desorden en su vida, pues piensa que alguna vez ha sido marido de todas, pero en diferentes tiempos; él simplemente los ordena.

Le gusta contar esta historia de los tiempos, es como su sortilegio de encanto, pues casi siempre le resulta que cuenta la historia y hace el amor, pero “casi”. Piensa que está enamorado de cada mujer que mira, piensa que podría hacerlas a todas felices, piensa que no se merece ninguna de ellas. Simplemente se masturba.

TAN TAN...


¡¡¡Que miras????
Esta noche me has hecho falta, te he estado extrañando; me acostumbraste a tu diálogo, rápidamente. Ahora, quien me hará dormir, a quien querré enseñarle quién soy.

Mañana por la mañana también te voy a extrañar, quien me despertará, a quien querré enseñarle quien soy por las mañanas, en dónde estará tu diálogo, con quién estarás conversando; espero que jamás hables de mi, ni de lo bueno ni de lo malo.

Para mañana en la noche me seguirás haciendo una ligera falta, al siguiente amanecer te habré olvidado, la rutina de mis momentos son juegos más fuertes que el engaño de tu vida, te recordaré en la soledad de los tiempos en que se recuerda que alguna vez se ha tenido amigos, alguna vez casi nos acostamos con alguien, alguna vez la pasamos bien; refugiándonos en la especulación del pasado. ¿Te falté algo?

ANCHO DE BANDA


Puertas y caminos...
Por qué están todos a la defensiva? Si me pierdo en la responsabilidad de comunicar de manera clara lo que estoy sintiendo ¿Por qué tienen que responderme como si yo les fuera a hacer daño? ¿Por qué compiten con mi alma de esa manera? ¿Por qué ahora? Debo aprender. Conciencia.

Tengo ganas de llorar, pero hay algo más fuerte que me consume en apatía, creo que es mi autodefensa emocional: la razón, ¿para qué voy a llorar? No puedo entender qué carajo tenía que aprender ¿o acaso simplemente estaba siendo usado al servicio del Espíritu, mi paz se convulsionó, mi ángel a mi derecha, el demonio a mi izquierda, la muerte a mis espaldas y Dios mirándolo todo. Estoy seguro que algunas partes del mensaje no las escuché por pendejo. Intento recordar cada paso, para descubrir la falta de vida que se justificó a través de futuros especulados: no ha de haber como… no ha de querer… no ha de valer… me ha de doler… y todos significan: “tengo miedo”

Gracias por la compañía, por la muralla, por la defensiva, por la naturaleza, por no poder conquistarte, por no poder haberte descifrado, por no haberte desarmado y por cuidar de tu estructura, ni tus pensamientos fueron; tal vez pude ingresar en tu mirada y decirte que no te tengo miedo; tus palabras nunca fueron más fuertes. Que táctica tan apestosa y eficiente has aprendido a usar en tu juego de poder. Espero haberte ayudado, espero que me hayas querido. Espero haberte grabado: tus palabras, tu silencio, la marquesina grandiosa que acompasaba la grandilocuencia de tu voz, arrullo. Sweet heart. Dulce jodida, niña de flechas en los ojos, nariz torcida, y hermoso poder. Fugaz. Precioso frío.

El camino se fue elaborando a partir de los pasos de los dos, y no te diste cuenta, yo daba la dirección, tú llegabas, conmigo a tu lado, pero ¿por qué no tuviste conciencia?, te insinué que me guiaras, que quería estar contigo. O la tuviste y fuiste una bruja que me confundió y aseveró la naturaleza de mi alma. Tu mirada no me veía, me atravesaba, ¿qué me querías decir? ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué me querías en el suelo? No soy solo historias.

En mi camino, el fluir de la entrega desarrolla mi naturaleza; y se torna difícil aceptar que mis emociones retumban en cada paso de aquel hacia mi lugar; ahora siento más fuertemente la suprema belleza de mi tesoro. En cada lugar he encontrado pequeñas esencias de éste, rosas hermosas, pero que aun no florecen. Tan solo me detendré a absorberme en sus olores, rozar sus espinas y besarlas con todo mi amor, soy un instrumento del amor.

Suena bonito sin dudas presentes, tengo al mundo inmerso dentro mi espíritu. ¿Cómo lo saco de ahí? Ya no tengo que “hacerlo” por “contarlo”, para poder desenvolverme en el juego de la vida que se llama “contar historias”; lo hago porque tengo que hacerlo. ¿Cómo descifrar el momento, si hay un acertijo en los deseos? No tengo miedo al rechazo, no me merezco posesionar algo pero si me puedo entregar; nadie puede estar bien conmigo, soy un espejo reflejo egos: me dan pena las personas que juegan a víctimas, me dan pena las personas que dan pena, me da pena hacerle daño a alguien que piensa que me quiere y me necesita y que por eso puede sufrir; si supiera que a mi nadie podría necesitarme; tal vez podría quererme, pero solamente hasta que me conozca. Sería una desilusión. Soledad. Mientras tanto a todos les puedo gustar, incluso caerles bien.