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EXTRAÑO



Absorto en el movimiento de tus pupilas cuando ríes, me veo en aquel zigzag, como silueta, dentro de ti acercándome a la ventana de tu alma, transfigurando mi realidad desde mí hacia tu mirada.
Y luego en tu calma, en el instante en que te desenfocas, y te detienes, miras hasta el fondo y también me detengo en tus ojos; mi figura se plasma en una sombra iluminada, la cual enmarca tu no pensamiento, y me dices nada, que nada pasa por tu visión, sabiendo que todo el universo podría caber en tu mirada.
Me encanta verte en el éxtasis de tus sueños, despierta, mientras me amas; abrazándote el cuerpo con mi alma, y tú mirándome mis ojos y viéndote en mi, reflejada, con tu mirada.
Cuerpo en sudor, espíritu en el Amor, y los ojos en el alma; y toda tú, emanando la energía más intensa que me absorbe como manantial de fuego que surge de tu entraña, y así me haces mineral para volver a forjar las joyas que forman tus ojos, diamantes dispersos, lucífugos, hermosos. Extraño tu mirada.

LENGUAJE AMOR



Decirte solamente Amor limita mi pasión, pues contemplando lo intenso devengo en lo bello, me absorbo en lo perfecto, me pierdo en lo sublime y te veo, así trasciendo en tu cuerpo. Y te amo, y eres mi Amor.
Aun así la pasión es una avalancha de luz que nos envuelve en olas gigantescas de sudor, cuando estamos viviendo el Amor, y para describir la exactitud del momento no alcanzan los lenguajes ni los verbos, ni siquiera el entendimiento para plasmar en el tiempo lo sublime de nuestros besos, y del efecto que provocan al desbocarnos luego en mares de caudalosos sabores de afectos, sentimientos y emoción.
En mi glosario de versos, aparecen exigencias de expresiones nuevas, creadas a partir de lo que siento, pues la palabra ya no alcanza para la magnitud de este Amor, y en este sentir intento plasmarme en pergamino espejo para que tú desde tu alma dictes una dicción visionando aquellas palabras que definen tu ser, que no tienen voz, únicamente color, la energía suficiente para iluminarnos el corazón.

TU MAR



En marea alta divagando las olas, en algún recoveco de archipiélagos, recorriendo el mundo entero, entre mares y corrientes de aire, todo se va meciendo, haciendo del pensamiento un devenir de conexiones de ideas que persisten en alegrar de alguna forma el vaivén de este mundo agua-viento en el que navego.
Persisten horizontes ciegos, a veces la neblina no permite ver ni siquiera el fuego, y a ratos no hay límites, parecería que la atmósfera se confunde entre aguaycielo.
En aquella soledad apareciste con tus cantos y tus danzas, deslizándote entre sargazos, agua escarlata para el paso que detonó cada onda en que se posó tu pie al montar las olas, y me atrapaste la barca, cubriéndome de tus corales, para adiestrarme en la exploración de lo más exótico que pueda ubicar lo estético, la forma más pura de las almas, la magia de las aguas. 
Encallado en tu arrecife, bajaste la marea para que mi barca se deslice hasta tu puerto, y en aquel astillero me forjaste nuevas velas para tus vientos, haciéndome a tu mar, empezando por tus costas hasta ahora haberme declarado como el explorador de tu profundidad, en la búsqueda de tesoros que se esconden dibujados en los mapas de tu figura, en cada palabra que me regala tu divinidad.

SALIVA



Qué paraíso dormir en tu saliva!!!, mientras me nombras cuando duermes, y cual mimo en acto seguido tanteas mi figura en el aire como si me tuvieras frente a ti presente; te abrazo de espaldas mirándote de perfil, y tu lengua me tienta a besarte las palabras pero me deleito en escucharte todo lo que me amas, fascinado en tu sonambulismo.
Y te veo en la arritmia de tu ronroneo ronquido, apenas perceptible, vigilando tu sueño, sabiendo que me tienes, naciendo de tus labios, pernoctando en tu mejilla; y me escabullo sigiloso a tu oído para decirte que en cada universo en el cual me vas forjando, en todos ellos soy tu piel, soy tu alma, soy el ser que nace de tu verbo, se conjuga con tu acento y se crea con el soplo de tu aliento.
Que paraíso amanecer en tu saliva!!!, cuidándote el sueño, luego de haberte acompañado en tu lecho, con la noche en vigilia, esperando la maravilla de ver tu ojos abiertos y reflejarme en ellos, que tus labios me besen, que me acaricies el cabello y que tu lengua me nombre.

BABEL



Hay miles de plataformas que deslizan su caudal en círculos de anaqueles que guardan historias narradas desde lo inmemorial; no se sabe la cantidad exacta de peldaños que permiten al explorador conocer otra realidad a través de la inmensidad de esta biblioteca, y así Babel se presenta como tal al mencionar los pasajes de la existencia expresados en todas las lenguas, haciéndose infinito el divagar por la magnificencia de conocimiento que se puede disfrutar de esta espiral.
Cada escalera, cada ventanal, es una cifra que describe la eternidad; en cada columna se recita lo más hermoso de todos los versos de cualquier lengua, pues en todas ellas se manifiesta el amor del cual se originó aquella extensa biblioteca.
Cuando tienes la mirada perdida, dejas escapar ciertos hálitos de sabiduría, desde los cuales percibo tu grandiosidad, y recorro los peldaños de tu cuerpo, e intento asomarme por tu ventana para apreciar aquella hermosa espiral que forma tu alma, cuando te imagino que dentro tuyo Babel se encuentra encerrada como la gran biblioteca que proyecta todo lo que se guarda en tu belleza.