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EROS XVII (VOYEUR)



Cruzando la cornisa, en tu balcón, mirándote dormida, vigilo tu descanso: tan pequeña, tan envuelta entre cobijas, asomando apenas la desnudez de tus pies hasta las rodillas, e insinuándome la delicada curva de tus caderas que me hipnotizan.

Alargo el brazo desde la ventana a tu cama rozándote ansioso lo que a mis ojos se esconde, y la imaginación se inventa el paraíso de esperarte despierto a que te descubras y que la desnudez que me muestras en tus piernas, sea completa a todo tu cuerpo.

En la vigilia de mis sueños, soy el espía de tu rincón secreto, el que te acaricia el sexo con los ojos cada vez que te mira discreto. El que te limpia los pasos, el que te sopla los vientos para tus vuelos diarios, de la noche al ocaso.

EROS XVI (ANSIEDAD)



Son como burbujitas las ansias del deseo cuando toman forma al descubrir mi apuro por la entrega de un beso; y en aquella esfera se refleja el fuego del que emana y nace cada día esa gana por tu cuerpo.

Y así puedo estar completo, del deseo al encuentro, del brazo anhelo a la caricia del cabello, y de ahí al impacto de nuestros pechos;  en cada acento que se le da a la consecuencia del destino, como afrenta a la decisión de habernos creado lejos, y de aquella rebelión del espíritu sabiendo que al vernos volveremos a surgir en un mismo viento; como pompas, en la fragilidad de lo bello, en lo sutil de divagar en un pequeño barco etéreo que navega a la deriva del amor por todo el universo.

LIBERTAD



Libertad y felicidad, compás de paraísos que se potencian en diálogos directos entre alma y dios, almas y dioses, tú y yo, yo y tú, galaxias – universos.
Voy al tacto del perfil de tu belleza siendo feliz y al internarme en ti, entregado a tu abismo, me abraza la libertad; y lo efímero, en cada milésima de segundo, marca eras eternas que se disfrutan como si fueran únicas o últimas; la vida se regenera, y me vas haciendo feliz, sintiéndome libre y en expansión e intento abarcar todo el espacio que tu Amor me da.
Feliz por mi Amor, libre por mi libertad. De mi tacto a tu piel, mi Amor socorre tu mar, y para tu libertad tan solo caminos de luz y mucha vida para amar.
Mi deseo de Amor: tu felicidad; mi tiempo de paz: tu libertad.

QUINTO SOL



Buen día, amanecer de soles oculto, frío pálido de momento, renace la algarabía del calor al cielo en este nuevo tiempo, en que se va fraguando con cierta delicadeza la renovación del espíritu, forjado en un camino de luz para todo el espacio.

Buen día, el sol se despierta en su quinto tiempo, más cálido, más contento y nos cubre con su magia en un calorcito que relaja el alma; saltan las chispas, se amplifican los fuegos, y nuestros cuerpos se funden en vestigios aéreos de vuelos eternos.

Buen día. Gratitud al alba que mantiene viva la respiración de la madre en la que todos nos acurrucamos al descansar con la mirada cerrada, en el latido de la tierra.

Buen día, siempre al despertar tú en mi primer pensamiento y al descansar, siendo tú mi despedida, para retornar a ti en sueños y amanecer desnudo en tus brazos abriendo los ojos, al amanecer, con tus besos.

Buen día Amor, buenos tiempos, buena vida.

INVITACIÓN



Entre atardeceres fenecen las albas del fuego que destempla cualquier novedad del reino de los cometas cuando éstos se manifiestan en sus hipérboles alrededor de su trayecto cruzando el universo; y para todo ello atestiguan las nebulosas pendientes de las nuevas rutas que aparezcan en la modernidad de los seres que manejan todos los movimientos.
Cómo estrellas nos hemos constelado permitiendo que algunos astros hagan su traslación y vayan rotando lecturas que nos con-forman, delimitando juicios de valor que ya no nos pertenecen ni enmarcan lo que en nuestro propio Amor podríamos concebir como sendero del corazón.
Siendo así, estrellas nuevas, generadas por la luz de tanto impacto contra el ego, me permito presentarme como nuevo, retándote a que me leas la luz, la primicia de mis trayectos, mis nuevas lecturas; basada en la estela de mis actos, sin prejuicios, sin antecedentes, sin maleficios, sin malos ratos; te reto a que me leas, escuchando mis  palabras como si fuera un génesis de verbos, o la primera vez que se manifiesta el alma a través de letras que se ordenan en magia.
Entre atardeceres renace la fantasía que nos permite manejar nuestra propia magia, y a ratos nos hace vulnerables en miedos pasados que a veces, de forma inconsciente, buscamos se repitan.
Como estrellas nuevas te invito a brillar en galaxias antiguas.