Translate

SUEÑOS DE MIRLOS



No basta el silencio para distraerme hacia ti, no bastan los perfumes, los olores de ambrosía para deleitarme de ti, ni bastan los paraísos para desear compartirlos contigo. Los sueños de acacias con flores de mirlos vigilan atentos la forma en que decido pensar mi bastedad de cómo quisiera bastarme de tu beso en la caricia del alma.

Bastas tú para estar en ti, basta tu pensamiento para moldear la realidad hasta tus formas, y el resto desaparece y ya no existen el silencio, ni aromas, ni paraísos ni resplandores que no estén impregnados de tu esencia, savia nueva.

Bastas tú para hermosear los sueños de acacias con flores de mirlo.

MEDIANOCHE Y TE AMO



Medianoche y te amo… las luciérnagas colorean círculos portales que en su vuelo generan torbellinos ilusiones, que en locura de tornados, dirigen los pasadizos por donde aparece tu nombre, desde  el otro lado de aquel río atajo de realidades, y celebras todos tus ritos; y yo extrañándote desde la otra orilla, viendo como sonríes, escuchando tus pensamientos, espiando tus deseos, anhelando ser tu centro. 
Buena noche, noche buena, dulce estrella, muñeca bella. Son ya las horas de que me envuelvas, y me lleves a tu caudal de círculos de tibia pureza.

DESCANSO



Dormido entre pasto de frailejones, en un templado páramo; un sistema lacustre me abastece la sed y me alimenta la pureza del ambiente, entre frutos rojos y escarlatas, unos más intensos que otros, dulcificados por el aire de sabores exóticos que ronda en este altiplano valle de un paraíso escondido, cuando estoy dormido. De lado, los ojos en movimiento, cerrados; soñando la suerte de vivir en aquel confort natural; desnudo, protegido, refugiado; iniciado en el ensueño de crear mi casa a través de tu hogar rendido en todos los signos que me delatan tu ruta, y así divago en el collage que me dirige a tu puerto.
Dormido, recostado entre extensos valles, colinas gigantes, ríos amigables; descanso, sintiendo el latir de tu alma, cuando poso mi oído, al cerrar los ojos, en tu vientre y tus pechos me abrazan.

TU CENTRO



Las estrellas más bellas, se endulzan con la savia de tus flores, al acercarse a tu jardín en la colina de tu vientre, saboreando néctares de almíbar que surgen de alguna fuente enraizada en el misterioso umbral de tu ombligo.
Y beben hasta el hastío, haciéndose luego cometas para retornar a sus galaxias, con el alma llena de tu ambrosía y el combustible preciso para abarcar el continente del universo.
Al llegar a su sitio, las estrellas más bellas, comentan al resto de cuerpos en el eterno vacío, sobre las fuentes de la novia de donde se bebe lo divino; y así empieza la gran jornada, de camino hacia tu ombligo, de todos los astros, y existencias del universo, en busca de tu elixir. Y la creación se tambalea dirigiendo las rutas hacia tu centro.

DIOSA BLANCA



Vengo de la noche, los ojos abiertos, viendo tan solo luz oscura, de era en era palpando contornos de averno, que sensibilizaron el tacto en cada poro de piel, respirando vacío, antimateria, cosmicidad corporal, frío.
En aquellas noches, los días eran continuos, la perpetuidad del sonido que agrega ritmo a la creación, era un solo matiz de agudos y lejanos alaridos de algún eco dolido que se entrego al sufrimiento apenas nacido. Es una génesis de cuando era chico.
Aun así las estrellas, a mis espaldas, me daban abrigo, el tacto esquivo no tendía a perder el estribo y finalizando el miedo, dar la vuelta y ver lo preciso que se necesita para continuar la obra del dios que nos designa a ser participes creativos de todo lo que va fluyendo de su voluntad. ¿O de su delirio?
Diosa blanca me has dado respiro, en tu palma, en el valle sagrado de tu tacto me has tomado, para regalarme tu aliento; y ante el brillo de tu mirada las estrellas desaparecen y navego en tu viento, refugiándome en tu mano, hermoso navío; cerrándome los ojos para verte con sigilo en la percepción del alma que ahora, en vigilia, se deslumbra ante aquel sol que me monta nuevos papiros, lienzos y pergaminos para continuar con la creación que el dios me ha heredado como legado de sus designios.
Diosa blanca me apuntas al centro del universo y me arrojas, atado la cintura a la elasticidad de tu lanza; viajo en hipérbole camino, cierras los ojos, me atrapas, suspiras, suspiro, me das un beso, me absorbes, me amas.