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MI VIDA



La luz converge en cada espacio húmedo de tu cuerpo y se refracta; de tus ojos las lágrimas, de tu aliento el respiro, de tu piel el sudor, de tu alma el espíritu; cristal reflejo de lo divino que al amanecer, cuando te alcanza el sol, sin priorizar el estado de tu emoción, se condensa en alegres brillos que alegran la vida haciendo que todos te dirijan la vista, justo en aquel momento en que como arco iris te presentas al iniciar el día, todos los días.

FLOR



Mi flor se despierta abrigada desde el ocaso con el amor que le envío. En su jardín, el regadío se mantiene fresco alimentado por mis besos que fecundan sus raíces, respirando las hojas en mi aliento y brillando los pétalos al cielo cada vez que la tengo; y así amanece cubierta de caricias de rocío por la mañana, a pesar del frío, siempre ligera, brillante, hermosa, enamorada.
Mi flor amanece, despierta, en su eterna primavera y se engalana la mirada con su paso elegante, en la tarea de adornar la vida de los que la contemplan fascinante, cada día mientras regala su sonrisa, aquella alegría contagiante.

VIENTO



Ehecatl habla, aire frío, aliento fresco, verbo directo, mencionando su parecer cuando se mece entre los silencios del día, cuando empieza en su amanecer luego de haber trabajado en su andar la noche anterior y así cíclicamente hasta los inicios.
En su discurso, de acuerdo a su tiempo, el clima se acopla a su temperamento, y de ahí deviene en brisas cálidas, ventarrones traviesos, huracanes y tornados siniestros; Ehecatl habla siempre directo, y cuando se queda en silencio es porque ha dejado quieto su pensamiento.
Cuando el viento te mira, se sonrojan los aires y las brisas te acarician las mejillas; un sutil tornado te envuelve mientras caminas, y Ehecatel sonríe, la sonrisa de los dioses al apreciar tus maravillas.

COMPLETOS



El entorno en emoción ya intuye que en el día de hoy habrá fiesta, y los espíritus se enfilan aguardando, del horizonte, la visión del arcoíris que se forma cuando nuestras almas se funden en la isla del centro del universo como testigos de que la divinidad nos atestigua.
Alma mía, refugio, alegre llamarada de Amor, camino, estamos cada uno detrás de las montañas, más allá de las nubes, con el deseo, la necesidad, la ilusión por tenernos a la vista, con el tacto del corazón, y así somos uno, a lo lejos.
Y cuando nos juntamos, el espíritu estalla en silbidos de armónicos discursos que recuerdan lo infinito de este círculo, de los ritos que nos unen, de la ceremonia espiritual que se conjuga al besar los alientos, unir los cuerpos, mirarnos por dentro y respirarnos los besos; acariciándonos enteros, sintiéndonos completos.

PARADIGMA



- De tiempo inmemorial surge el mito del amor como herencia humana que se transmite de alma en alma; o, si bien el alma puede ser el sentimiento profundo de creación del dios, o de los dioses, se llega al concepto en sí de la ambigüedad del tiempo en que se puede desarrollar la forma óptima de este sentir como parte de la naturaleza humana - Manifiesta mi cerebro.
- No!!! No es un mito- Rectifica mi corazón.
Apareces tú, tan solo sonríes, nos miras; y cerebro y corazón, desarman sus teorías; eliminan todos los referentes e inician un nuevo aprendizaje, a partir de tu presencia. Señora, madre, maestra, novia, amiga.

RAYO DE OJO



Amanece en tu mirada y el sol nos camufla el deleite de mirarte iluminada, aunque el día permanece frío, nos abrigas con tus ojos, hermosos. Y todos los astros te vemos, y agradecemos al creador por el hecho de que en la eternidad del tiempo, de milenio en milenio, nos permite día a día, contemplarte el sueño en las noches, y fascinarnos con tus movimientos mientras caminas, en la soltura de tu alma, mía.